METAFICCIONES.
The wild fairy and the sad warrior
Once upon a time a fairy, who has a pair of owl wings, she lives in the forest. She slept in the day and at night she wakes-up and hunts little animals and sometimes lost people. She was more like animal that human. Until one day a warrior broke the silence of the forest crying. So the wild fairy stop before attacking him, something was stopping her; she had never seen tears she looked at him. He notices her presence and that she was naked. He saw her wings then was some moments of tenderness. Later he shows his knife and at the same time she shows his claws: they take out theirs hearts. They died one near other, the forest to return his silence and sadness: the love is sacrifice.
Al leer tiempo después de haber escrito esta pequeña leyenda en una clase de inglés no resistí el impulso de analizar los símbolos, me parece intraducible al español, sí, mejorar el estilo quizá pero parece ser que el mito se deja entrever. Además la lengua inglesa aporta grandes beneficios a la fantasía; quizá por eso los británicos y estadounidenses yuxtaponen su mundo fantástico a otra realidad con otro lenguaje. Imaginamos un sitio solitario y barrancoso donde viven bajo la oscuridad y el salvajismo todo tipo de seres del día y de la noche. Al entrar en una barranca se percibe un silencio que es la suma del sueño de los animales que duermen de día. Por eso adentrarse en los bosque de noche da una impresión tridimensional. Cerca de cada pueblo o cada agrupamiento de personas existieron reservas de la fantasía como existen las reservas ecológicas hoy en día. No podemos ubicar bien el tiempo real, la época en que se sitúan los hechos; pero si logramos percibir que es un pasado remoto pues lo guerreros fueron una especie en extinción ya desaparecida. La imagen del guerrero parece ser extraída del sueño; un guerrero que irrumpe en la oscuridad guiado quizá por su instinto de guerrero o por la luminosidad de la luna, nos da la idea de que la expresión de su sentimentalismo deviene de un hecho quebrantable; quizá viene escapando de una masacre donde han muerto todos sus hermanos de espíritu o sus dioses los han abandonado, se ocurre también la muerte de una madre, una esposa o hija. Más sorpresivo también es para el ser alado la aparición de un guerrero sollozante que para el guerrero un ser alado; hemos hecho una búsqueda de simbolismos para saber cuáles han sido los significantes con que han dotado a los búhos y a las hadas lingüísticamente diferentes civilizaciones; se dice que por no afrontar la luz del día el búho es el símbolo de la tristeza, de retirada solitaria y melancólica, en Egipto expresa el frío, la noche y la muerte, para los hindúes era el mensajero de la muerte así como para los habitantes de America central significaba un ave de mal agüero o un emisario del más allá, solo protector de los valientes. Por otra parte las Hadas nos hacen rememorar las Keres; divinidades infernales de la cultura griega, especie de Walkyrias que se apoderan de los agonizantes en el campo de batalla pero que según la Íliada parecen determinar la suerte, el destino del héroe, al cual se aparecen ofreciéndole una elección de la que dependerá el resultado benéfico o maléfico de su viaje. Estas investigaciones aportadas del célebre diccionario de símbolos Chavalier, solo nos hacen evocar un aspecto del símbolismo ya que como se suscitó uno de los capítulos más importantes de la historia del significado de los símbolos entre el Suizo Carl Jung y el Vienés Sigmund Freud, quienes diferirían la opinión sobre el símbolo; siendo inminente a la cultura el símbolo instaurado como un arquetipo por parte de la psicología analítica de Jung y refutando este punto Freud afirmando que el símbolo corresponde al inconsciente personal, no queremos caer en discusiones pasadas, nos interesa el símbolo como mediador de diferentes planos; real, imaginario, emocional, contemplativo. Sí el ser femenino alado tiene atributos animales como alas de búho podemos deducir cierta pigmentación en su cuerpo; asemejada a los búhos, quizá el abdomen claro casi blanco, los pechos con bellos finos; una figura ligera y musculosa para poder volar; unas garras entierradas; sería interesante saber si posee la gracia de los búhos de poder girar 180 grados su cuello; lo que daría un atributo diferente a la fisonomía femenina pues tendría el cuello muy pegado a los hombros. Solo podemos imaginar a la manera del relato un ser alado hermoso. El hecho de que se detenga antes de lanzarse a la muerte nos sugiere el carácter un poco humano con el que se dota al ser alado; que un ser salvaje pueda expresar la ternura es quizá uno de los puntos centrales, evidentemente el otro punto es el sacrificio, tema que nos alude a un mayor adentramiento. El ser alado demuestra como fragilidad la ternura; el guerrero el sollozo, el sentimentalismo expresado. Es interesante ya que el otro encuentro sugiere una batalla; una caza por las dos partes. Retornemos un poco a las leyendas que existen en los pueblos del sur de México; donde han desaparecido cazadores, ebrios o curiosos simplemente. En estas leyendas el factor de que una entidad mitad animal mitad mujer se apropia de la carne o del espíritu de los hombres son innumerables; existe la leyenda de la pantera solitaria que desafía a los cazadores, también las serpientes que hablan en el bosque y que dan un mensaje de verdad antes de atacar; la sombra de una mujer con unos ojos hipnóticos que encanta y roba el alma al verle el cuerpo cosa que sucede a menudo en los ebrios que se pierden en el bosque y que en algunos casos regresan definitivamente con el alma robada. No perdamos el hilo de nuestras intuiciones; al momento de encontrarse los dos puntos; el sentimentalismo y la ternura, nos trae la idea del amor. El relato metafóricamente nos muestra segundos de intimidad; nos permite observarla como testigos de una imagen onírica. Dos seres que bajan la guardia sentimental; y una vez que son descubiertos desnudos revelan quizá la debilidad humana; difícil de entrever. Pero el amor es perseguido por la tragedia y la agresión cómo se vislumbra en el relato, demuestra así que la vía trágica de los amantes es la muerte mutua. Los seres que más han demostrado la debilidad sentimental que es la exposición del espíritu han sido sacrificados; podemos rememorar el sacrificio a través del cuál se construye la sociedad; el sacrificio del rey de los judíos, bien que en este caso el sacrificio significaba para Jesucristo el amar a la humanidad por sobre todas las cosas por cambio a que la humanidad reconociera ese amor y lo amara por siempre. El sacrificio entraña la más grande forma de amar; en el caso de la leyenda del guerrero y la hada salvaje; la desaparición de dos amantes en un acto hacía la muerte entregándose con todas sus fuerzas extrayendo el corazón el uno del otro, muestra tras la imagen del querer apoderarse del corazón del otro de manera salvaje, que tras el instinto agresivo de extracción del corazón del otro se esconde el deseo, saber que sólo los detendrá la muerte quedando ésta oculta tras la ilusión de lo perdurable. Mediante este acercamiento psicológico podemos entender lo que podría significar para los antiguos mexicanos el sacrificio; entregar bajo el acto de sacrificio la máxima expresión de comunión entre el sacrificado y el dios, ellos captaron la esencia de la entrega. Los sacrificios sostienen al amor, sostenemos entonces que los amantes van matándose, que no saben que hacer con su instinto agresivo; no les queda más que luchar hasta esperar la exigencia de algún dios fantástico o de la muerte natural quien reclame y a quien ofrecerle su corazón.
ODA TEÓRICA A LA ESCRITURA.
La escritura tiene la proeza de hablar por quien escribe, es un acto realizado de sí hacia sí mismo y hacia los otros, es plantar una realidad momentánea, fugaz, que sin la escritura tiende a la ausencia. Si la escritura me hubiese acompañado fielmente en mi vida y conservara esos signos, esas creaciones, seguro que habría un rastro fiel de mis recuerdos y me explicaría los actos de mi presente de mejor manera. “Nunca es demasiado tarde para quien le ha llegado el momento” dice la lengua escrita de Bertolt Brecht. Me planto en el mundo y construyo una realidad por que la reflejo en mi lenguaje que en estas líneas se deja entrever, sin embargo a pesar de mi gran voluntad en el ejercicio de la escritura, no renuncio a la ausencia tras el rastro de las letras, ese espacio que refleja en una hoja el vacío, la nada que se va llenando, una ausencia que la representa la hoja en blanco que incita a la escritura. El espejo de mi pensamiento es lo que exprese mientras voy dejando el rastro con letras, palabras, línea a línea de ideas hasta construir el texto. No del todo me ha acompañado la escritura en mi vida tanto como la lectura, ya que en la lectura yo soy el acompañante de un autor, un autor que muchas veces me explica su visión del mundo y unas veces me convence en la línea imaginaria por donde acostumbro dar mis pasos. Tengo la sospecha casi segura de que una facultad de enorme magnitud también me incita a escribir; es la expresión. Expresión y escritura es una conveniencia que sobrevive tras siglos y siglos fusionándose en algo universal y personal al mismo tiempo. La literatura, que de manera genial y lúcida describe Foucault “La literatura no es la forma general de cualquier obra de lenguaje, no es tampoco el lugar universal donde se sitúa la obra con el lenguaje. Es de alguna manera un tercer término, el vértice de un triangulo por el que pasa la relación de lenguaje con la obra y de la obra con el lenguaje”. Al expresar en palabras mi imaginario me sucede una expresión que por concepto se conoce como catarsis o exorcismo; un afecto que surge al momento de ver mi obra como creador, y que esta obra sea compartida.
ODA TEÓRICA A LA ESCRITURA.
La escritura tiene la proeza de hablar por quien escribe, es un acto realizado de sí hacia sí mismo y hacia los otros, es plantar una realidad momentánea, fugaz, que sin la escritura tiende a la ausencia. Si la escritura me hubiese acompañado fielmente en mi vida y conservara esos signos, esas creaciones, seguro que habría un rastro fiel de mis recuerdos y me explicaría los actos de mi presente de mejor manera. “Nunca es demasiado tarde para quien le ha llegado el momento” dice la lengua escrita de Bertolt Brecht. Me planto en el mundo y construyo una realidad por que la reflejo en mi lenguaje que en estas líneas se deja entrever, sin embargo a pesar de mi gran voluntad en el ejercicio de la escritura, no renuncio a la ausencia tras el rastro de las letras, ese espacio que refleja en una hoja el vacío, la nada que se va llenando, una ausencia que la representa la hoja en blanco que incita a la escritura. El espejo de mi pensamiento es lo que exprese mientras voy dejando el rastro con letras, palabras, línea a línea de ideas hasta construir el texto. No del todo me ha acompañado la escritura en mi vida tanto como la lectura, ya que en la lectura yo soy el acompañante de un autor, un autor que muchas veces me explica su visión del mundo y unas veces me convence en la línea imaginaria por donde acostumbro dar mis pasos. Tengo la sospecha casi segura de que una facultad de enorme magnitud también me incita a escribir; es la expresión. Expresión y escritura es una conveniencia que sobrevive tras siglos y siglos fusionándose en algo universal y personal al mismo tiempo. La literatura, que de manera genial y lúcida describe Foucault “La literatura no es la forma general de cualquier obra de lenguaje, no es tampoco el lugar universal donde se sitúa la obra con el lenguaje. Es de alguna manera un tercer término, el vértice de un triangulo por el que pasa la relación de lenguaje con la obra y de la obra con el lenguaje”. Al expresar en palabras mi imaginario me sucede una expresión que por concepto se conoce como catarsis o exorcismo; un afecto que surge al momento de ver mi obra como creador, y que esta obra sea compartida.
Serán bien aceptadas cualquier corrección a la parte en inglés.
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