Quien habría imaginado tal perversión, al captar la esencia de alguna teoría o de alguna persona se puede caer a su servicio o servirse de él. Uno pensaría a simple vista que era una chica inocente con problemas, que era una sujeto en falta “cualquiera”, dispuesta a la experiencia del vacío en el diván. El caso empezó a ser rumor tras años de análisis fallidos. Entre tantas cosas que esconde el inconsciente es su habilidad de comunicación de latencia en latencia, se corrió el rumor entre las logias de una devoradora de analistas y en donde sucedía, los ojos fueron puestos en ese punto del país, ninguno de los que sabía quien era quería analizarla otros se lo planteaban, se repetían que frente a los diplomas y años de psicoanálisis ningún síntoma es capaz de escaparse. El tabú ya estaba formado, para lo cual se convocó a un simposium sobre tal temática con el título disfraz; sobre la contratransferencia. Fue un poco contraproducente para algunos, los que no estaban enterados; como siempre el público. Para los analistas significaba un consenso para saber si se trataría el caso y saber quien podría ser el próximo candidato, por supuesto los descalificados ocupaban las primeras filas. Por otra parte ser su psicoanalista entrañaba también saber las contratransferencias de los demás, jamás se deja la horda primitiva.
Cumplidos los cuatro meses se adelanta el analista en esa sesión a decir; no me dejes. Su carrera peligra ¿Continuar un análisis después de tal sentencia? después de la expresión de su demanda de manera descarada, el psicoanalista lo dijo por que peligraba su trayectoria por supuesto. Por una parte creía haber encontrado el enigma del deseo ¿De que manera? encontrándose frente a un deseo superior, entonces ¿Interrumpir un deseo por el deseo propio? Los colegas a la espera...
En esa plática cara a cara, con una seguridad fugaz que se apagaba al momento de hacer su oferta; se mi paciente por un año cada sesión que vengas te la pagaré quiero hacer una inversión para mi reputación, ella responde: acepto, solo quiero que decirte una cosa; así me gano la vida.
LILIANA Y EL SEGUNDO SOL.
Año 2012.
Ya han pasado cinco meses que esta ahí cada vez más cercano, el calor es insoportable, de saber que moriremos antes de que llegue, que no estaremos todos para presenciarlo. Cuando apareció era como una estrella, después como un cometa, ahora es como un sol oscuro. Este calor quema, cuesta pensar, mirando hacia arriba se ven dos soles, el cielo ha cambiado de color, jamás volverá a ser azul, que nostalgia de ese cielo y de las nubes. En un principio todos corrimos, todo se alborotó, después muchos se dedicaron a hacer lo que nunca habían hecho, lo último que escuché fue que cambiaban en real de catorce peyote por comida, es tan grande esto, el suicidio ha sido la alternativa, ya hay una decena de métodos; tres de ellos son silenciosos, tranquilizadores y hasta relajantes. Lo último que alcancé a ver fueron jóvenes formados para la eutanasia antes de venirnos al campo. Aquí, nadie nos ha molestado, cargamos con comida y provisiones. El calor aumenta drásticamente cada semana. Habrá una en que tengamos que ingerir la coca cola que mata ja, que ironía que esa gran compañía haya decido como gesto repartir gratis la fórmula, ahora es el veneno ¡más dulce!, entre tanta resignación queda un poco de voluntad. Liliana se despertó muy temprano hace unos días, salió corriendo al patio y dio el grito más fuerte que le he escuchado, luego lloró por que era la única que no se había derramado, a mí me da una euforia terrible en las noches y una especie de culpa por dejar a toda la familia en la ciudad pero ellos no quisieron venir al campo, se encerraron en el bunker a esperar. Imagino también que estará pasando en Ámsterdam, en Moscu, en Tokio, en Paris, en el D.F. Pasó una caravana hace unos días y salimos a platicar con ellos, iban a unos kilómetros de aquí, no es como en las películas de zombies que hay miedo, la conciencia es algo que ha surgido en los seres humanos en estos últimos días. Los científicos dicen que quedan tres meses para tomarse la lata, después empezaran las quemaduras. Hace unos años no hubiera imaginado esto, estaba todo tan previsto por la ciencia, la humanidad iba a la tragedia humana pero la tragedia natural, el azar cósmico se ha adelantado. Con Liliana hacemos el amor todas las noches después de cenar lo que sea en una valija elegante que trajimos, economizamos la pasión, una vez lo hicimos con LSD pero se nos cruzó lo que venia y fue desastroso, escuchamos música todo el día a veces prendemos la radio, se dicen tantas cosas. En medio de esta agonía las tardes rojas calurosas a esta altura son terriblemente bellas, me siento a ver mis fotos carcomidas, cuando Marruecos, cuando cuba, cuando Tijuana, cuando nos casamos en el mar sin testigos y el tripie tomó la foto, no me cuesta llorar ya. A veces no podemos dormir, la obscuridad artificial no es la misma y por que despertar es duro, aunque el sueño sea hermoso. Con Liliana nos turnamos la batuta del consuelo unas veces soy yo quien va con la cara en alto y afronta el tiempo otras es ella. Cuando le propuse venirnos a la montaña acepto sin alegría, sin duda, como se acepta un turno sin elección, no me cuestionó creo que tampoco se cuestionó a sí misma; solo acepto. Pensamos que sería difícil pero en estos meses reina la tolerancia hacia los otros y son más lo que la defienden que los que la irrumpen, hubo quienes empezaron a bandalizar, abusar, por acuerdo de todos se instauro la ley denominada “la última” esto ha pasado en México, no imagino realmente como ha sido en África en Praga. Quien fuera como Silvio Manuel que solo le preocupa encontrar un lugar cálido para echarse, lo necesitamos más a él que él a nosotros, nos acurrucamos a su ignorancia felina. He decidido peinarme y estar limpio todos los días, también hacer un poco de ejercicio, de leer un poco, Liliana habla todos los días con su familia, cada día le habla uno distinto, la necesitan pero así a lo lejos, su firmeza es increíble: No te preocupes mama; tú y papa ya están grandes y vivieron muy bien sufrieron y gozaron, nosotros estamos orgullosos de ustedes, y ¿te esta cuidando bien? Si mama nos cuidamos. Me acuerdo cuando nos conocimos: hablamos con una franqueza, pero no te creas que soy tan serio le dije, no, me dijo; no lo creo, no creo cosas por primeras impresiones, pero no te creas que yo soy seria EH me dijo con ese gesto, en ese momento sentí que nos acercamos, desde entonces ha existido la pasión cuando tiene que estar, de manera irracional como algo intuitivo, animal, llegue a pensar que moriría con ella, que ella era con quien quería estar hasta mis últimos días y como me dijo un viejo amigo; cuidado con lo que pides por que se te puede cumplir, no esperaba que fuera tan apresurado. El otro día me regaño por que dejé las trastos hechos un chiquero y me dijo; no por que nos vamos a ir a la chingada vas a tener un desmadre la casa, y me dio tanta risa que los dos terminamos riendo un buen rato, eso si; lave los trastes, por que ese es el acuerdo o preparas la pasta o lavas los trastes. De cuando en cuando es dulce y desprotegida solo lo ha sido con su padre y conmigo me lo confeso en la azotea ayer mientras lo veíamos, ahí quedándose después de que el sol se metiera, quedándose a quemar la tierra. Ya el mar debe estar tibio, por que el agua que tenemos ya lo está, faltan menos días. La otra vez pensé que estábamos muy tranquilos, que no estaría mal tomarse la Coca Cola de la banda gris de una vez y Liliana me miró, moviendo la cabeza, ya no me preguntó nada por que sabe que de repente me da por mandarlo todo al carajo.
El agua ya comienza a ser difícil de tomar esta tan caliente, afuera hace un calor insoportable también adentro, mañana tenemos que tomarnos la lata, en la radio se oyen los rezos, la gente ya empieza, son nuestra últimas 24 horas, nos vamos a volver a casar, cuesta pensar con tanto calor. La última vez que estuvimos en la cama le dije a Liliana que tuve miedo de que alguna vez me dejara, ella me confeso que antes de conocerme tenia miedo de ser lesbiana, nos abrazamos y lloramos. Está decidido nos moriremos así; abrazados, claro, antes nos despediremos de todos. La lata esta ahí, no esta hirviendo, es diferente, vamos a tomarla al mismo tiempo ¿que estará pasando en todo el mundo? detrás de las montañas, espero que haya paz, nos volteamos a ver; siempre fuimos dichosos Liliana, lo último que vi fue a Liliana y al segundo sol.
EL ÚLTIMO PASAJERO DE CHATELET.
Bromas de reloj y esos espacios de descuido que tiene el gran sistema francés y sus grandes complejos altamente sistematizados, hicieron que el pasajero aún entrara a la estación de Chatelet. Entró como es habitual. El camino tantas veces transcurrido lo saco de la conciencia temporal con la que es recomendable andar en las grandes ciudades. Hasta que la soledad asaltó su mecanicidad y se vio solo en ese complejo de escaleras mecánicas, paredes irreconocibles por tantas capas de cotidianidad impregnada, y el silencio que dejan las grandes muchedumbres, ese murmullo de la locura. Ya no había persona alguna en la estación, ni clochards insólitamente, sólo estaba el silencio y las irrupciones de tal por los pasos acelerados y la respiración con matices desorbitados en búsqueda de la línea 14, escaparon sus oídos a la única consigna del alta voz que anunciaba la cerrada de la estación, corrió hacía el anden de la línea 14 con la esperanza de encontrase con el último convoy pero Paris no devuelve las esperanzas eso es bien seguro, y ahí fue poseído por el estado de pensamiento que otorga la angustia, ese estado que degrada todo lo facultativo del gran cerebro humano y aporta la forma de pensar de un conejo; el escape. Corrió hacía todas las entradas, cerradas, pensó en regresar al túnel de donde sale esa gran culebra tan barrocamente mecánica, e internarse caminando hasta ver la luz pero esas bocas penumbrosas están reservadas a los suicidas, y a trabajadores fantasmas. Entonces se acordó que llevaba un teléfono agonizante de batería porque cuando cae la tragedia necesita sus aliados y los aparatos electrónicos, artefactos de la desgracia; así como también son las maravillas del futuro muy en el interior están programados para cualquier fatalidad. No aceptaba la idea de que pronto el mundo se redujera a ese instante y que no hubiera fuerza alguna en esas situaciones a la cual invocar en oraciones y ¡listo! teletransportarse a la parte de afuera. Revisó la agenda, como extranjero no tenía muchos contactos, cada decisión era determinante, no estaba enfrentándose a cualquier cosa sino que estaba frente a ese dragón llamado azar. La ola de sobrevivencia que segrega el mismo cuerpo lo hizo hablar a quien más humanidad siempre demostraba;
Ring – silencio – ring --- silencio --- ring ----- SILENCIO ----
HOoooLA ¡¡¡¡¡ HOLA¡¡¡,
Siii, que onda dime?
Dónde Estás ?
ESTooYYYY EN CHATELETTT
Qué haces ahí’
ME QUEDEEE ENCERRADDOOO
Qué?
SIIIIIII
Y cómo?
NO SÉ PERO ESTOY AQUÍ
Ya ensayaste de hablar por el teléfono de emergencia al jefe de estación...
NOOO, aún nooo.
Voy a HacerLO
Sí, me marcas después…
Apareció la luz de lo posible, que indicaba el camino hacia el exterior a esas altura se le había impuesto el deseo del afuera. Ya con ese sentimiento (quizá la libertad es más sentimiento que concepto), fue en busca del interfono que conecta con la cabina, encontró uno que quizá era la primera vez que sería utilizado, apretó el botón rojo, se oía al otro lado como si estuviera marcando a Siberia, se oía una lejanía tétrica. En unos minutos que fueron un segmento de eternidad, la cual siendo así sería insoportable el alma eterna, por fin contestó una voz lejana con la sorpresa más por irrumpir la cotidianidad que como la sorpresa del resguardo ¿hay alguien? Preguntó la voz; Siiii siii hay alguien ¿Cómo es que está usted ahí señor? Preguntó en segunda instancia la voz, difícil decir que por una perdida espaciotemporal instantánea, mejor: se cerraron las puertas¡¡¡ Si? Podría esperarme para dar cuenta a la policía porque no hay a la mano ningún trabajador de la red de metro cerca señor, dijo la voz, ¿cómo? ¿Y usted no puede ayudarme? Le estoy ayudando señor, por favor espere… Con el alivio de haber tenido contacto humano esperó unos minutos, después se oyó un sonido como debieron ser los sonidos de las primeras bóvedas, llegó un guardia y volvió a preguntar ¿Por qué se ha quedado usted aquí? ¿Acaso quería matarse? No, no quiero matarme sólo se cerraron las puertas y ya no hay metro. Evidentemente no hay metro señor hemos retrasado nuestro horarios ¿podría usted mostrarme una identificación por favor? Sólo llevaba algunas credenciales que no lograron convencer al guardia, pasaron cinco minutos de explicación estúpida en un anden desolado con el guardia tremendamente enojado pero con gran cortesía, por fin dijo: “por favor sígame señor”. Al salir por fin a la luz como carroza del futuro lo esperaba una patrulla, algunas personas se asomaban para enterarse si se encubría una vez más un suicidio o si se trataba de algún asesino, cualquier diagnostico de medianoche.
Cuando salió al afuera una dura frescura lo avasalló; era la intemperie, como cuando se sale del vientre materno, había vuelto a ser parido, las luces, la sirena de la patrulla, el frío denso exigían replantear tantas fenomenologías que se han hecho de los sentidos, su cuerpo y su mente lo soportaban respondiendo con estado de alteración bajo el mando del instinto de la sobrevivencia, sintió una mano que no reconoció como humana que lo hacía entrar a la patrulla, en ese recorrido turístico de media noche por Paris en una patrulla de policía razón y respiración se fueron coordinando poco a poco, tras algunos cuestionarios en la comisaría cayeron en cuenta que no había delito ni tampoco culpable, por fin alguien le preguntó sí estaba bien sin esperar respuesta e inmediatamente diciéndole que se podía retirar a su casa y que era necesario poner más atención al entrar al metro que en donde vivía, a lo que él solo respondió; mi casa no está cerca…
CONSULTA INESPERADA.
Entramos a la habitación; ella con sus calzoncitos rojos bordados de encaje negro, yo bajo los efectos del lSD. Parecido a cuando era invitado a las habitaciones de mis compañeras de la universidad; al asomarme imaginaba signos de erotismo, fetichismos excitantes y los había ocultos. En la habitación de trabajo de Mary-Pili estaban ocultos los símbolos del pudor. Al fondo de la pequeña habitación había una cama, al costado un espejo rectangular de esos que nos devuelven la imagen en los moteles, narcisismos fugaces, ahí surge el tan buscado encuentro con el doble. El ambiente era alumbrado por focos tungseno que hacían que los billetes brillaran fluorescentes, al lado de la camita de adolescente; un lavaboinodoro, invento que nunca antes había visto. El perfume barato apagaba los restos de olores sudorosos quedados en el aire. Empezó por pedirme el dinero; el desencanto de la realidad. Había elegido a Mary-Pili por que durante la mañana pase frente a su vitrina y su tatuaje del conejito arriba de su tanguita roja bordada de encaje me pareció una cerradura enigmática, cuando subí la mirada me anticipo un guiño como un abracadabra, me hizo la seña de si venía acompañado, enseguida dije; friends, amigoos, al escuchar mi pronunciación abrió su vitrina invitándome a platicar en español con ella; yo era un pez del pacifico.; venga que ¿eres mexicano verdad? Si, si.. Hace mucho que no hablo español venga tío vamos ¿y ella? Es mi amiga ahhh pues ¡¡¡dile que venga hombre!!! Así pude ver de cerca la pecera erótica, no tarde en preguntarle el precio, nos despedimos como paisanos de lenguaje, el costo quedó como tema de meditaciones; no pasando varías cuadras regresé a preguntarle hasta a que hora trabajaba ese día; se sonrojo, me dijo la hora y deje de pensar en el precio. Su imagen sonrojada estimulaba mi ilusión, sin embargo al momento del cobro fue determinante; disculpa pero cobro por adelantado. No importa le dije con el tono de las palabras inmortales. Me miró fijamente como si me molestaría, respondí que confiaba en ella, le agrado y pregunto ¿Cómo estás? La verdad se me adelantaba a cualquier intención de mentir; estoy un poco drogado, tome un poco de lsd esta mañana, esperé unas horas que me pasará el efecto para venir contigo, también tomé unas cervezas ¿no hay problema? Claro que no… dijo; preparando todo para anestesiar el corazón. En seguida empezamos bajo un mínimo de pasión el desnudamiento y el aseo correspondiente. Me recosté en la cama, me pregunto si ya había estado con una prostituta, le conteste que a medias, nunca había pagado por sexo más que indirectamente comente, se rompió un poco el hielo. Anticipó que para todo se iba a utilizar preservativo. Hubo unos segundo de silencio, mientras veía mí reflejo por el espejo con las pupilas dilatadas, de pronto tuve sensaciones que llegaban hasta las plantas de los píes Mary-Pili había iniciado la consulta; de ahí pasamos a hacer el amor ¿Eres casado? No, no estoy casado ¿Cuántos años tienes? 25 años ¿Cómo no eres casado? No; conteste, entonces…es mi amante respondí ¿No eres casado pero tienes una amante? Ella es la casada confese, Ahhhh expreso desde adentro ¿Y lo va a dejar? Pregunto de manera intuitiva; ella quiere que la deje. No lo va a dejar dijo tajantemente ¿Y vive con él? No, por un tiempo no vive con él. Vive conmigo, ahh dijo recobrando el ánimo, mientras me compadecía consolándome con la dicha de la felatio reincorporándose por una duda ¿Y como tiene las tetas? Grandes, hermosísimas le dije besándole sus pequeños senos, mientras nos rozábamos los sexos jugando. Me acerco su hermosísima cintura, están recién perfumadas, dije: claro respuesta acompañada con la inclinación de su hombro desnudo ¿Y tú cuántos años tienes? Yo, tengo 20. No te creo dije, pero bueno es igual de interesante, se me acerco susurrándome al oído; 23. Abrazados con todo el cuerpo, mirándome, me dio su diagnóstico; creo que estás enamorao y no te has dado cuenta, cual revelación de esfinge, como pitonisa griega; estás enamorao y no te has dado cuenta, caí en paroxismo en ese mismo instante ¿Y ella tú crees que esté enamorada?¿Cómo podría saberlo? Bueno lo sabes si se preocupa por ti, si te habla por teléfono para saber cómo estás si se contenta y se enoja contigo así lo sabrás… Le mire su sexo, anda me dijo, juega; estaba cuidadosamente rasurado, lavado, con un olor muy ligero, ¿no te humedeces casi? pregunte dijo; NO, dibujando una pequeña sonrisa. A ella cuando le toco es un ojo de olor le dije, pegando su cuerpo perfumado a mis brazos. Aún tenía el efecto del lsd noté cuando me vi de nuevo por el espejo: ese agotamiento de la existencia. Acércate le dije a Mari-Pili mirándola a los ojos. Quiero que hagas algo por mí, entonces me miro, su trabajo le había donado sorpresas en cuanto a las proposiciones; Quiero que me abraces y que no pienses en nada absolutamente por unos segundos ¿puedo confiar en ti? Me abrazo como si le faltara hace tiempo un abrazo no más que a mí claro; aspiré fuertemente su cuerpo desde sus senos hasta su cuello utilizando el abismo como descanso, jugaba con su cuerpo, así fue que probé la eternidad en los brazos de Mary-Pili; hasta que caí a esté mundo con las palabras de ella; es hora de irse poniendo la ropa. Me sorprendió su reloj interno. Estás enamorao y no los sabes volvió a decirme; no te preocupes por eso. Sabes, ella me pidió que viniera aquí con algunas de ustedes y que le contará todo ¿que opinas? No se lo digas, mira que es una trampa eso ¿y tu? ¿Tienes un amor? Sí, si tengo pero no es un chico es una chica, dijo, a manera de confidencia. Bueno hay que regresar. Vamos. Me despidió detrás de su cortina roja me dio un beso en las comisuras regalándome enseguida una mirada cómplice como la que se suelen dar las tías cuando te saben algo, salí con el placer de la verdad. Caminé por el canal de la red Light District. Estaba enamorado me había sido revelado, lo había descubierto abrazando a Mary-pili, las luces de Ámsterdam empezaban a iluminar el mundo.